¿Para qué sirve la caléndula?

Bella, mágica y medicinal. Que se abran las flores de los jardines y que resplandezca el “botón de oro” o la “maravilla”, como se la conoce popularmente. ¡Y cuánto dice de ella!

Hablamos de la caléndula, una especie muy linda, anual y resistente, usada por diversas culturas ancestrales hasta nuestros días, que crece instintivamente en toda época del año, aun cuando llega el frío, muy común de ver en cualquier terreno arcilloso y que da vida a uno de los aceites esenciales más valorados en homeopatía por sus beneficios cicatrizantes, antiinflamatorios y armonizantes, que nos devuelven bienestar, conservación y cura.

Y la primavera es su mejor época, por eso, septiembre que recién inicia la ve nacer fuerte y amorosa a nuestro alrededor. Se siente levantarse de la tierra y como danzando de alegría vibrante, animarnos el alma con su energía y color, como invitándonos a conectar con la naturaleza infinita y poner los pies en nosotros.

Bajita, de apenas unos 50 centímetros, pero poderosa y atrayente de las queridas abejas. Sus pétalos amarillos y otros anaranjados parecen descansar a la luz de la luna y renacer cada amanecer venerando el clima sereno. Su aroma no es del todo ameno y sus hojas huelen amargas tanto como su flor, unas que acompañan cada día el movimiento de Febo. Representa una hierba de las asteráceas que más sale y se cree que su origen viene dado del sur de Europa, tierras mediterráneas y oriente, quienes ya desde la época de los griegos antiguos, la utilizaban como medicina, aromatizante y hasta como cosmético, sin dejar de lado el color hermoso y decorativo que le da a los platos más gourmet.

¿Cómo se obtiene su aceite? Siguiendo el mismo proceso que otros óleos esenciales, la destilación con vapor le da forma a este líquido tan preciado que solo se extrae de las flores y no las hojas. A simple vista, es de una coloración amarilla verdosa, y su olor es amaderado. Al tacto, resulta muy meloso y concentrado.

¿Para qué sirve la caléndula?

Aplicaciones cosméticas y medicinales de vanguardia hablan de sus virtudes. Y hasta hay variadas leyendas que la unen a conocidas creencias: recién cortada a las doce del día, significa fuerza y consuelo a los dolores del alma.

Sus hojas extendidas en el suelo bajo la cama, resguardan de las desventuras de afuera y vuelven los sueños reales.

En la India, se decía que, si una dama tocaba sus pétalos sin zapatos, cantaría como las aves. Y hasta se afirma que llevarla en el bolsillo del pantalón augura lo justo del lado de uno.

Creer o no creer, decían las abuelas. Lo cierto es que más allá de mitos, la flor de caléndula se utiliza cada vez más, y desde hace mucho, gracias a sus probados efectos terapéuticos que vienen a darnos bienestar elevado ante los dolores más recurrentes.

Aceite de caléndula: Propiedades

En su fluir medicinal, encuentra decenas de aplicaciones posibles para tratamientos, heridas e hinchazones, y se debe a su armoniosa composición: alfa-cardinol, ácidos vegetales aromáticos, flavonoides, betacarotenos y resina, como principales.

Tónico: resulta un gran aliviador digestivo, analgésico y hasta nervioso.

Antiespasmódico: los dolores fuertes dados por contracturas y calambres ceden con este óleo.

Antiinflamatorio: acelera la cura de lesiones, llagas y cortes, úlceras y hasta venas abultadas.

Calma: picazones, molestias, de insectos e irritaciones se aligeran.

Antiinfeccioso: la caléndula es ideal para tratar alergias y problemas de contagios. Hace las veces de antiséptico.

Si de dermocosmética se trata, este elíxir extraordinario cuida y calma como ninguno nuestra piel de modo natural. Periodos de acné, incluso crónico, psoriasis en todas las edades, brotes, dermatitis y demás inflamaciones de la dermis seca o irritada. Tiene características sedativas, y analgésicas, como si se tratara de un suave bálsamo.

Al ser también antimicótico, ayuda a acelerar la cura del pie de atleta, candidiasis y el oscurecimiento en la zona producido por hongos.

Como antioxidante, beneficia la supresión de radicales libres, contribuyendo a prever la vejez a temprana edad de la piel y algunas enfermedades serias. 

Aceite de caléndula: Beneficios

¡Cuánto puede aliviarnos la maravilla con sus hojas terapéuticas usadas como aceite esencial o extracto!

Es ideal para aliviar estreñimientos y espasmos en la zona abdominal y del colon, además de aliviar episodios de vómitos. La gastritis cede.

Un potente resguardo para la dermis, al punto de volverla vital, tonificada, humectada y rejuvenecida sin necesidad de recurrir a tratamientos invasivos.

Poderoso desinflamante, cicatrizante y antimicrobiano. Desde épocas antiguas, fue usada para tratar viruela y sarampión.

Facilita como pocas la desinflación en casos de faringitis y gingivitis.

Probado reconstituyente de las células

Sanador de heridas y llagas que repelen cerrarse, también en las piernas. Es muy común haber escuchado que nuestras madres y abuelas hacían uso de ella en estas zonas.

Antiulceroso, aconsejado para las várices molestas e inflamadas

Hidratante y emoliente natural muy estimado en la cosmética femenina y masculina

Mejorador de todo proceso acneíco, alérgico y demás molestias asociadas a eczemas.

Calma la picazón frecuente.

El cabello toma aspecto sedoso y nutrido con su uso regular, y el cuero cabelludo se sana de afecciones como la oleosidad excesiva.

La migraña se regula, la fiebre baja y los periodos menstruales son mucho menos dolorosos bebiéndola o aplicándola desde un inicio.

Su única advertencia es en periodos de embarazo o lactancia, porque puede provocar cierta sensibilidad. Pieles muy sensibles y reactivas se benefician mucho de este óleo, los bebés también, más cuando hay irritación en la zona del pañal.

Un par de gotitas puras aplicadas a masajes suaves en momentos de descanso o ducha, calman, movilizan el flujo sanguíneo y armonizan intensamente la zona afectada.

Un placer a los sentidos y un consuelo a los dolores. Un reconfortante propio de la naturaleza que nos invita a la suavidad del bienestar y a encontrarnos con nuestra mejor versión.

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