¿Para qué sirve la manzanilla?

“Tomate una tacita de manzanilla después de comer para que no te caiga pesado y duermas como bebé”. ¿Quién no escuchó a las sabias abuelas inculcar este consejito tan popular?

Vaya si sabían, cientos de investigaciones años después dan cuenta de la unión auténtica entre los malestares gástricos, el insomnio y el nerviosismo, y eso nos alcanza para entender por qué sigue resultando un ritual que acaricia el alma y evoca a momentos plácidos.

Cuando no abundaban los remedios ni la cosmética, la mejor cura terapéutica y estética era la natural, y por suerte, lo está volviendo a ser con la alquimia de la aromaterapia que amamos y que actúa en todos los planos de la conciencia de formas tan delicadas como contundentes.

Calma. Descanso y relajación de estrés y ansiedad. Digestiva y antiinflamatoria de pieles irritadas y órganos alterados. Aclaradora del cabello. La suave y apacible manzanilla ha sido desde tiempos milenarios un brebaje refugio que promueve el bienestar del sistema nervioso y digestivo. Tan así, que ya se usaba para tratar malarias, combatir infecciones e insomnio, y era considerada una ofrenda sagrada digna de ofrecerla a lo superior entre curanderos y médicos alrededor de 3 mil años atrás en el Antiguo Egipto, en el Imperio Romano y en la Edad Media, hasta el presente cuando su enorme uso en occidente suele ser más relajante, estomacal y diurético.

Para qué sirve la manzanilla

También llamada camomila, esta planta herbácea muy aromática, de la familia de las margaritas, levemente amarga y afrutada que trepa a los modestos 60 centímetros de altura, y que auténticamente se originaba solo en el norte africano y en ciertas áreas asiáticas, sigue siendo la sanación para muchos dolores gracias a sus enormes propiedades beneficiosas y se cultiva también mucho en nuestro país en áreas de tierras cálidas donde las semillas florecen a los dos meses y luego son secadas al aire libre y a la sombra.

En infusión, uno de los mayores usos que le solemos dar, en cremas, lociones, fragancias y aceites esenciales para masajes e inhalación, más efectivo que en té, la manzanilla es una hierba medicinal muy valorada por sus efectos antiespasmódicos, relajantes y antiinflamatorios de sus metabolitos y por ayudar a minimizar los riesgos de enfermedades cardíacas gracias a sus antioxidantes. No es necesario diluirlo, por lo que su aplicación es muy simple y directa.

Propiedades de la manzanilla

Relaja. Como pocas, la manzanilla sabe de armonizarnos en un suspiro. La serotonina se eleva contribuyendo a que nos sintamos más calmadas y mejor. Ideal para periodos de cefaleas tensionales, ira y tensión. La precaución es solo si estamos en la dulce espera.

Analgésico digestivo. Cuando nos llegamos a sentir pesadas del vientre, de intestino ya que regula la flora, si comimos mucho, tenemos gases o sentimos dolores típicos del periodo menstrual como calambres en la zona baja, calor, cambios repentinos de humor y otros. Ante dermatitis, sarpullidos u ojos enrojecidos.

Favorece el sueño. Sus flores blancas y amarillas son bendición para cerrar los ojos sin recurrir a fármacos. Al contener apigenina, un antioxidante unido a los receptores del cerebro, promueve la somnolencia y así el descanso natural. Tanto, que en un estudio reciente se halló que las personas que la consumían 2 veces al día, previo también a acostarse, durante un mes, se despertaban hasta tres veces menos e incluso se dormían más rápido.

Inmuniza. Sus activos fenólicos nos suman mucho al lidiar con infecciones bacterianas de amplio espectro. También como desodorante natural.

Controla la diabetes. El índice glucémico, o sea la azúcar en la sangre, se ve favorecido con su consumo regular.

Hace crecer el pelo. Refuerza desde la raíz haciendo ver un cabello más hermoso y sano. Asimismo, es un gran aliado contra la caspa, y el favorito de la cosmética natural para decolorarlo.

Reduce el colesterol. Se trata de un poderoso estimulante de la descomposición de lípidos que favorece el descenso del HDL perjudicial y eso es maravilloso para tener un corazón y unas arterias más saludables.

Exfolia. Suaviza, renueva, quita impurezas y afirma la piel, además de minimizar manchitas y combatir el acné crónico, por eso algunas de nuestras líneas promueven que te beneficies de su poder reparador y antienvejecimiento sin recurrir a tratamientos invasivos en esta área tan sensible.

Aceite de manzanilla

Ahora que sabés de sus poderosas virtudes solo te queda disfrutarlas en la comodidad de casa.

En aromaterapia, el aceite esencial de manzanilla, uno de los tesoros más buscados por las personas, se produce desde la destilación al vapor de sus flores. Da un líquido de aroma dulce y afrutado y su tono es transparente, ligeramente gris. Su fragancia calmante, anima los sentidos y parece curar en una aplicación.

Sus mejores usos se dan inhalándolo, como aromático, por medio de pulverizador en el aire diluyendo unas 10 gotas en 40 mililitros de agua mineral, propiciando la relajación y el cuidado de los espacios sin químicos agregados ni irritaciones.

Y como tópico, directamente en masajes y duchas de spa y caseras, o en jabones y cremas que propician la serenidad y el alivio de padecimientos. Unas gotas alcanzan para cuidar y sanar dolores físicos y emocionales, especialmente cuando se trata de disminuir la magnitud de los signos de ansiedad y dar sosiego a la mente. También ante pieles demasiados secas, porque devuelve hidratación, para apaciguar molestias reumáticas y añadido al shampoo para devolver brillo y vitalidad.

El aceite esencial de manzanilla 100% auténtico lo encontrás al alcance de tu mano en nuestra tienda en línea emocional. Junto a otros aromas florales como el aloe vera, la bergamota y la lavanda, elevan la consciencia, nos hacen vibrar en sensaciones de bienestar, propiedades medicinales y relax, casi como evocando su ceremonia ancestral.

Estados y sensaciones mejorados. Suavidad por dentro y por fuera. Ritual para aliviar aquello que pesa. Sostenernos en nosotras mismas.

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